En la década de las llamadas por teléfono fijo, los Backstreet Boys eran tema de conversación infaltable. Su despreocupada estética urbana y sus coreográficos éxitos pop volvían locas a las jóvenes de los pantalones con tiro alto. Es así como, junto a otras bandas de chicos y chicas, legaron una época de bailes y estribillos pegadizos.

Después de los 2000, cada uno de los integrantes hizo la suya. Y aunque trabajaron en algunos proyectos en conjunto, no fue sino hasta el 2018 que se reunieron definitivamente. Esta reunión, luego de 25 años, impulsó la creación del álbum que se lanzará el próximo 25 de enero. DNA —nombre del disco— revela que, pese al tiempo, Nick, Kevin, Alexander, Brian y Howie nunca dejaron de creer en la música.
La portada del disco cuenta la historia de adentro: “las canciones representan lo que somos como individuos y como grupo”, dicen. En DNA (ADN, en español), los escucharemos maduros y en sonidos muy actuales. Ya no serán las voces de cinco adolescentes con geles en los cabellos, sino la de cinco hombres que cambiaron pañales y aún así, no le perdieron amor a toda esta locura.
Canción necesaria: Hasta ahora están disponibles Don’t Go Breaking My Heart y Chances, canción que, además de contar con la colaboración de Shaw Mendes, mantuvo un poco de la esencia de la banda en los 90.