Hizo historia. En junio del 2018 se convertía en la primera mujer —desde el inicio de la competencia en los 2000— en alzarse con el premio a mejor barista del mundo. Tuvimos el privilegio de hablar en persona con ella.
Texto: Jazmín Gómez Fleitas
Fotografía: Nath Planás
El mundo del café tiene protagonismo. La palabra “barista” ya es conocida para la mayoría, pero quizás su ardua preparación no. Quien se enamora del café —el buen café, el de especialidad, que es el motor de todas las competencias mundiales (Barismo, Latte Aart, etc.)— no puede pensar en que simplemente sea un trabajo de medio tiempo. Es un estilo de vida.
Aga, como prefiere que la llamen, destaca ese hecho. Durante el colegio jugaba fútbol y soñaba con convertirse en una jugadora profesional, pero no pasó mucho tiempo para que los planes cambien. Se rompió el brazo y la pierna, y su mamá le dijo que de jugar fútbol para vivir, se olvide.
Dio con un plan b, convertirse en futbol manager. Ingresó a la Universidad de Economía para empaparse de todo lo necesario, pero después del primer año encontró un trabajo en una cafetería y así fue como su carrera tomó la dirección opuesta. De eso hace 10 años.
Fue tres veces Barista Campeona de Polonia, su país natal; 4 veces ganadora de Latte Art; en el 2017 se alzó con el London Coffee Masters y la lista sigue y sigue. Se ocupa de entrenamientos a baristas y hace de juez en competencias. Pero todo estos premios y reconocimientos son fruto de mucho esfuerzo.
Aún juega fútbol por diversión, pero se le complica cada vez más por los viajes, así que generalmente opta por el squash o el bádmington (“deportes que sólo necesitan de una persona más y no 12”, señala). Ocasionalmente corre, por eso “lo hago más por salud que por diversión, es aburrido”, relata con una gran sonrisa.
Barista Mundial
Uno se da cuenta de que Aga es introvertida pero en una conversación de uno a uno, se pone en confianza y es muy amigable. Hasta bromea respecto a que su posición actual es más como de “una mascota del café”, dice entre risas.
Aga descubrió rápidamente que las competencias le permitían avanzar más rápido en conocimientos y habilidades, al mismo tiempo que evitaban que se conforme con lo que ya sabía. Por ejemplo, su primer diseño en latte art fue un Darth Vader que no tenía idea de cómo hacer.

“La historia detrás es simpática. Generalmente uno intenta dibujar primero cosas que pueda hacer con los elementos del latte art, pero yo era súper testaruda con el Darth Vader, no sé por qué, con el café en sí. Al comienzo era un desastre, ni siquiera se parecía a Vader mi dibujo, pero luego fui descubriendo la manera de hacerlo y lo logré. Fue mi primer diseño en una competencia”, describe.
Su favorito ahora es un indio realizado en el 2016 para el World Latte Art Championship. Tiene muchos elementos en la cara y eso lo hace complejo. Su top tres de diseños son: el Darth Vader, uno de un zorro, dragón y cisne, más el del indio. “Hay mucho más que esos, alguna veces salen con la inspiración y otras no tanto”, ríe.
En su caso, ella no dibuja los diseños previamente, sino que empieza al revés. Sólo tiene que enamorarse de uno y luego resolver cómo hacerlo. “Cuando me enamoro de mi diseño es cuando no pienso si es posible hacerlo o no, sólo encuentro la forma de hacerlo. No sabes nunca cuando la inspiración puede golpear. Trato no de buscarla, sino dejar que me avasalle”, explica.
Fan de Star Wars, Marvel y la ciencia ficción, confiesa que aún no hizo ninguno de los personajes de Marvel, pero que está en proceso de ello. Mientras sigue con los viajes en lo que queda del año, aprovechará para planificar la apertura de una cafetería en Polonia. “Extraño el trato con los clientes, las conversaciones, la conexión. Y lo genial de hacer las cosas según tus propias reglas detrás de la barra, según cómo una cree que es la mejor manera de hacer café”, señala.
Y este trato, el carisma y su gran conocimiento del café de especialidad quedaron evidenciados en la competencia del año pasado. Su explicación en cada parte del proceso, fue tan clara y preparada para enamorar a quienes no sabían nada del café de especialidad, que simplemente la catapultó al podio.
En la ronda final de la competencia, la primera taza fue de latte art, la segunda de estilo libre y la tercera un espresso. En cada instancia va acompañada de una explicación para el jurado (12 tazas en total) como si fueran los clientes. Todo esto en 15 minutos.
Aga se preparó un año antes para la competencia. Aseguró la calidad de los granos de café que usaría gracias al patrocinio de una compañía que eligió a dos competidores y preparó durante varios meses toda su rutina y sus explicaciones. (Si quieren ver la ronda final de la competencia, está disponible en YouTube en idioma inglés, para admirar su gran labor).
La representación femenina en los campeonatos
¿A qué se debe la poca representación? “Primero, porque hay muchas mujeres en las nacionales de cada país, pero no todas ganan. Creo que por eso siempre en las competencias mundiales hay menos mujeres que hombres. Después, creo que se debe a cómo piensa cada uno. Por ejemplo, a los hombres les gusta competir y lo hacen desde los cinco años aproximadamente. En el fútbol, se desafían mutuamente, etc. Tienen este estilo de competencia, de verla de manera divertida. Y para las mujeres, cuando se trata de competencias serias, como estas de barista y demás, muchas de ellas piensa que es una pérdida de tiempo y recursos, y prefieren pasar tiempo con la familia o hacer algo importante en vez de solo jugar. Y yo estuve hablando con algunas de ellas, y creen que la cantidad de tiempo y recursos no te da nada en retorno, entonces prefieren ser más profesionales y no tanto de juegos infantiles”, explica.
A lo que agrega es que: “Espero que mi victoria les de coraje a más mujeres para que vean que realmente vale la pena participar, que te da una voz muy potente para ser escuchada en la comunidad y puedas decir estas cosas importantes. Porque hay demasiados baristas muy capacitados de los cuales nunca se ha escuchado porque no estuvieron en el reflector, pero ahora yo estoy y me escuchan. He estado recibiendo muchos mensajes de todas partes para darles apoyo y es genial ver que hay más mujeres que se quieren animar”, reflexiona.
Hay más que ganar o perder
“Muchas de nosotras no compite porque le preocupa perder, y la competencia no es sólo acerca de perder o ganar. El momento en el que te preparas para la competencia entiendes que mejoras tus conocimientos y tus habilidades, y al final del día no va importar si perdiste o ganaste, sino que lo que pasó en el proceso se queda contigo. Y si aprendiste lo suficiente, quizás vayas a ganar más adelante. No estés preocupada por perder, nadie pierde en la competencia. Todos ganan conocimiento y habilidades”, motiva con entusiasmo Aga.