Los días 22 y 23 de mayo, la Expo Vino repitió su éxito. ¿Por qué esta bebida suma cada vez más adeptos?
Texto: Jazmín Gómez Fleitas
Fotos: Richard Figueredo (Gentileza)
El sommelier y columnista de medios gastronómicos Oliver Gayet siempre recomienda “experimentar hasta encontrar la combinación perfecta”. Y es que, para disfrutar del vino, hay que tener paciencia. Paciencia para ir probando maridajes y cepas. Y en eso, mucho ayuda un evento como la Expo Vino, que desde hace 11 años despliega las variedades que llegan al país.
Más de 300 etiquetas estuvieron presentes en esta edición, con vinos provenientes de: Argentina, Chile, Uruguay, Francia, Italia, España, Portugal, Estados Unidos, Australia, Nueva Zelanda, Sudáfrica, entre otros. Y según la gerente de la Cámara Paraguaya de Proveedores de Bienes, Servicios y Afines (CAPRO), María del Carmen Poletti, el consumo de vino en el país ha aumentado notablemente, lo cual incide directamente en el ingreso de más variedades al país.
Se estima que en el mundo hay 10.000 variedades, pero en el Top 10 mundial de hectáreas cultivadas, según Forbes, la lista queda más o menos así: Cabernet Sauvignon, Merlot, Tempranillo, Airén, Chardonnay, Syrah, Grenache Noir, Sauvignon Blanc, Pinot Noir, Trebbiano Tocano.
Justamente el 28 de mayo se publicaron los ganadores de la competencia más grande de vinos del mundo, la Decanter World Wine Awards, en donde entran cerca de 17.000 en competencia, provenientes de 57 países. El 74% de los vinos inscriptos fueron galardonados con medallas en comparación al 66% del 2018, destacaron los organizadores, como muestra de que los productores de vinos mejoran su oferta cada año.
Así mismo, en la Expo Vino se disfrutaron de varias etiquetas premiadas y aceptadas mundialmente. La entrada al evento incluye una copa para ir probando las variedades de cada stand, además de la cena: jamones y quesos, y bocaditos calientes.
Desde tiempos antiguos
El vino es conocido desde las antiguas civilizaciones, tanto, que incluso se encontró una cepa fosilizada de 50 millones de años, aproximadamente, en Champagne, Francia. Aunque pasaría aún mucho tiempo para que el hombre la plantara en viñedos. Al respecto, se cree que Mesopotamia y Egipto fueron las civilizaciones que más desarrollaron la producción de bebidas fermentadas.
En Egipto, el vino estaba más restringido al faraón, a los altos funcionarios, escribas y soldados. Sin embargo, en Grecia ya se extendió a ceremonias, festividades, la vida cotidiana y hasta a la literatura, al encontrar menciones en la Ilíada y la Odisea, de Homero. Y con los romanos, la fabricación de primeras cubas de madera y almacenamiento en recipientes de cristal. Además de extenderlo a los pueblos conquistados.
De su realización
Todo el proceso comienza con la vendimia, la cosecha de los frutos de la uva, que se realiza cuando llegan al máximo nivel de azúcar. Por supuesto que, para llegar a eso, se tuvo que pasar por la plantación y la espera de la vid (de 5 a 10 años) de modo a obtener una vinificación óptima.
Luego de la vendimia se pasa al prensado. Ahí se obtiene el mosto (jugo de uva). Los vinos tintos se prensan y luego se mezcla el mosto con la cáscara de la uva, que es lo que tiñe el jugo. Luego se va a la fermentación, cuando los azúcares del mosto se convierten en alcohol etílico.

Seguido de ello, pasa a la maduración en barricas, donde toma pigmentos y sabores de la madera. A continuación el filtrado, para eliminar los residuos y sedimentos. Por último, el embotellamiento, el estándar es una botella de 750 ml. Así que es un largo y cuidadoso proceso para que el vino llega hasta una copa.
De sus variedades
Los vinos pueden ser organizados en cinco grupos fundamentales y dentro de cada grupo puede haber cientos de variedades de uvas, así como diferentes estilos de vinificación, los cuales son: tinto, blanco, rosé, espumantes y fortificados.
Tinto: todavía hecho de uvas negras, puede ir de claro a oscuro y de secos hasta dulces.
Blanco: producido a partir de uvas verdes y, en ocasiones, negras. Los sabores abarcan desde los ricos y cremosos hasta los ligeros y sabrosos.
Rosé: producido de uvas tintas o varietales de uvas tintas, es fermentada sin la cáscara (a diferencia del tinto).
Espumante: un estilo de elaboración que incluye una fermentación secundaria que provoca burbujas. Puede ser tinto, blanco o rosado.
Fortificado: un estilo que consiste en enriquecer el vino con licores. Considerado típicamente como vino de postre, pero existen muchos vinos fortificados de estilo seco.
Del nivel de dulzor
Dentro de las cinco variedades principales también hay diferentes niveles de dulzor. Es un estilo de elaboración de vino; la mayoría de ellos se pueden producir de seco a dulce.
Seco: cuando todos los azúcares de la fruta son fermentados en alcohol. Algunos vinos secos incluso pueden tener un toque de azúcar residual para agregar cuerpo, pero no dulzor.
Semi-dulce: deja un toque de azúcar en el vino usualmente para complementar la acidez o la parte aromática del vino.
Dulce: posee una gran variedad de azúcar en el vino no fermentado. Los dulces tienen típicamente menor nivel de alcohol si no son fortificados.