Parece sencillo ¿no? Como si bastara con escoger un lugar y empezar a ahorrar. En realidad hay mucho que eso más detrás de un viaje. Descubrí cuándo es mejor comprar los pasajes de avión, cómo organizar tu itinerario, entre otros consejos útiles.
Por: Jazmín Gómez Fleitas
@jazgomezf
Los pasajes
Este es un punto en verdad muy importante, porque para aprovechar ofertas de viajes hay que tener flexibilidad. ¿En qué? En fechas disponibles para viajar y en destinos. Lo mejor, al momento de buscar precios, es manejar algunas fechas disponibles y destinos que se ajusten al presupuesto disponible. Así, si aparecen promos de aerolíneas o de tarjetas de crédito, realmente vas a poder aprovecharlos.
¿Cuánto tiempo antes comprarlos? Los pasajes de avión salen a la venta aproximadamente 11 meses y medio antes. No es conveniente comprarlos a esa altura porque el precio no bajará —aún hay mucho tiempo para llenar el avión—, sin embargo, tampoco se debe esperar a última hora para las promos. Un intervalo intermedio para hacerlo estaría bien.
Ahora, hay que manejar que en temporadas altas no habrá descuentos. Es decir, en enero y julio, verano o invierno, según los respectivos hemisferios. Por ejemplo, un buen momento para comprar pasajes a ser utilizados a fines de febrero o marzo, sería en los últimos días de noviembre o comienzos de diciembre.
Por supuesto que también ayudan muchísimo las apps que comparan los precios de varias aerolíneas, para que no estés entrando y saliendo de cada una de las páginas web respectivas. Algunas de ellas son kayak, skyscanner, google flights o hopper (que avisa hasta cuándo esperar o si hay que comprar ya).
¿Alguien dijo millas? Tan importante hoy en día. Hay varias tarjetas de crédito en el mercado paraguayo que ofrecen la posibilidad de acumularlas. Lo genial de las millas es que no sólo te sirven para los vuelos, sino que resultan aún mejores para canjearlas por hospedaje. Esto claro, en caso de que no te resulte más conveniente reservar vía Airbnb.
El itinerario
Una vez asegurados los pasajes principales, es súper importante armar con anticipación la ruta que harás o los lugares que recorrerás. Si estás pensando en algún roadtrip o algo que requiera de mucha sincronización entre un destino y otro (por EE.UU., Canadá o Europa) o necesites pasajes de diferentes medios de transporte, hay dos aplicaciones recomendadas que te ayudarán a esbozar tu master plan: TripCase y TripIt.
Si tu travesía no requiere de tanta complejidad, de todas maneras es vital tener un archivo en la computadora o tus anotaciones por escrito para no olvidarte de nada. De ningún detalle, de ninguna gestión, no sea que te falte la entrada a determinada atracción o edificio y luego ya no la puedas conseguir porque se agotó.
Las actividades
Si bien depende mucho del lugar que vayas a visitar, es siempre bueno hacer consultas a quienes fueron primero, de modo a elegir actividades o armar tu itinerario. Esto te ayudará a tener un mejor panorama de todo lo que podés hacer, a definir tus intereses reales y a vislumbrar aquellas atracciones de las que prescindir en caso de que surja un imprevisto o cambies de parecer al descubrir otros lugares.
Aunque te dé vergüenza preguntarle a ese conocido con quien hace mucho no hablás, ¡animate! Lo que usualmente ocurre es que se entusiasme tanto brindándote todos sus consejos que termine dándote más ganas de viajar. Preguntándole a quien ya sabe te ahorrás cometer errores al ser tu primer viaje, o tu primera visita a ese lugar.
En otras ocasiones, se pueden presentar oportunidades que no deberías desaprovechar. Me ocurrió cuando viajé a San Andrés. El hotel en que me hospedaba brindaba la posibilidad de reservar y pagar tours, lo cual me parecía una buena opción. Pero al segundo día nos encontramos a una pareja paraguaya en el desayuno. Mejor dicho, ellos nos escucharon hablar y se acercaron. Era su último día y nos aconsejaron ir al puerto a contratar los tours —por un precio mucho más accesible— antes de decidirnos por alguno del hotel. Y resulto ser ¡un buenísimo consejo!
El hospedaje
Como está mencionado más arriba, no subestimes el valor de las millas de un tarjeta de crédito. Claro que el lugar o lugares donde hospedarte dependen mucho de dónde vayas, si tenés la posibilidad de ahorrarte eso, no lo desaproveches.
Antes de elegir, tené en cuenta si te gusta cocinar o prepararte tu desayuno, si van entre varios amigos y se pueden repartir tareas, porque lo cómodo de un Airbnb es justamente esa privacidad de tener un espacio más amplio que sólo tu cuarto. Y que puedas darte la libertad de hacer estas cosas.
Si lo tuyo es estar más relax, quizás debas considerar lo de las millas y/o reservar un hotel que te incluya al menos desayuno. También en caso de que todos los días salgas a recorrer la ciudad, y comas afuera. O bien, si el plan es playa y relax, quizás lo más conveniente es consultar directo con una agencia de viajes que te dé a elegir de entre un abanico de all inclusives.
La maleta
Si hacés como la mayoría de los mortales que presta de algún familiar o amigo cuando va viajar, o si vas a comprarte alguna para dejar de pedir prestado, te conviene reflexionar acerca de qué tipo de maleta necesitás. Más allá de que sólo te sea accesible económicamente.
En caso del equipaje que va en bodega (el cual generalmente no recibe muy buen trato), lo mejor es comprar maletas semirígidas o de tela gruesa, no las duras, ya que estas últimas son más propensas a romperse, y si esto ocurre, es muy improbable que aerolínea se haga cargo. Me sucedió en un vuelo interno en Perú, tras el cual recogí mi maleta con una rueda rota. Por lo general, las compensaciones solo se dan en caso de hurto.
Con la valija de mano —el carry on que va contigo a la cabina— la historia es distinta, ya que vos misma la vas a manipular o mover.

La compañía
Aunque salte a la vista, la elección del compañero o compañeros de viaje es fundamental. Puede sentar el tono de la aventura o matarte la experiencia. Si viajás sola o con tu compañero/a de viajes habitual, sin duda alguna que todo marchará sobre ruedas, pero sí vas a viajar por primera vez con ese grupo de amigos, no te olvides de repasar las reglas de todo viaje de oro.
La primera es que todos tienen que estar de acuerdo con el itinerario, es importante planearlo juntos. Una vez allí, si los intereses no son comunes, que no haya problema en que cada uno vaya por su cuenta y luego se encuentren para cenar o al final del recorrido, etc. Lo que nadie tolera es a esa persona que quiere imponer su plan para todos.
Además, hay que ser flexibles. Puede ser que la inclemencia del tiempo de repente cambie los planes, o que quieras incluir un día off sin andar corriendo de un punto a otro. De todo esto es importante hablar con el grupo de viaje, mucho antes, para que cada uno aporte lo suyo. Pero ojo, hay que hablarlo antes, para no descubrir en el lugar que nadie quería hacer determinada actividad y en consecuencia, perder un tour pagado o reservado, etc. Siempre es mejor comunicarse y ser claros.