Recién a comienzos de 1800, ingresar al agua fue considerado como actividad de recreación, sobre todo, gracias a la expansión de las líneas ferroviarias. Largo fue el recorrido para que las mallas o bikinis se instalaran en la cultura popular.
Texto: Jazmín Gómez Fleitas
1800
Trajes de lana o algodón grueso, medias, gorros y mangas largas. Se llevaba todo el cuerpo cubierto con telas pesadas para evitar que se levanten en el agua. Además, se consideraba mejor que la piel continuase blanca, sin ser tocada por el sol.
Mediados del siglo XIX
Aparece el bloomer, una vestimenta reinventada en glamurosa que consistía en pantalones hasta la rodilla y vestidos con un largo menor —que dejaban al descubierto el pantalón— y mangas cortas.
El bloomer
Se atribuye a la semejanza de la vestimenta diseñada por la estadounidense Amelia Bloomer, activista por los derechos de las mujeres, que lo diseñó como prenda casual. No duró mucho por ser blanco de burlas, pero coincidentemente, el primer intento de traje de baño se le parece tanto que se lo popularizó así. Esta prenda permitía más movilidad para la mujer en el agua.
Máquinas de baño
Como ya había un traje de baño para las actividades acuáticas, se utilizaban unas casitas con ruedas, las cuales brindaban privacidad para que las mujeres se cambiaran y bajaran luego, a través de una escalera, directamente al agua.
Finales del siglo XIX
Las mujeres vestían típicamente de negro, con vestidos de mangas hinchadas, largos hasta las rodillas y que generalmente tenían un collar marinero en el cuello, con cintas atadas o moños. Se incluían como accesorios de baño: medias largas negras, elegantes zapatillas de baño con cordones y gorras de diseño.
1900
Annete Kellerman, nadadora australiana, fue la precursora del traje de baño moderno al usar el primer traje de una pieza en público: una especie de camisilla con short, que fue escandalosa para la época. Sin embargo, la popularidad del traje dio como resultado que comercializara su propia marca.
Ocurre a partir de 1896 para los hombres (en los primeros Juegos Olímpicos modernos en Atenas) y desde 1912 para las mujeres. A medida que el deporte crecía, los trajes de baño se volvieron menos pesados, más aerodinámicos, lo cual preparaba el terreno para los estilos que vendrían.
1920
La fotografía de trajes de baño catapultó la popularidad de una prenda para la playa. Hollywood y la revista Vogue instalaron la idea de que un traje de baño podía ser sexy y atractivo, una idea que persistiría.
1930
Se dejó de lado el diseño de la pieza camisilla-short para agregar una falda y así descartar a la que había sido considerada como “la fea moda de los años 20”. También apareció en las películas el nado sincronizado, lo cual impulsó que las prendas para el agua se ciñeran más a las curvas del cuerpo.
1940
La corsetería estaba perdiendo terreno, pero como los trajes de baño ahora revelaban más, se buscaban prendas más adaptables a la silueta femenina. Así se empezaron a usar sujetadores de copa en las mallas y paneles de control en la barriga, además de gorros más estéticos (que incluían flores, etc.).
Ava Gardner
Después de la Segunda Guerra Mundial, la actriz estadounidense volvió icónico el traje de baño de dos piezas y a motas. No mostraba el ombligo, la altura era de cintura y solo se veía un poco del diafragama. Sin embargo, el modelo ya no tenía tirantes en el pecho.
1950
La lycra y el nylon aparecieron, lo que permitió que los modelos mantuvieran su forma al entrar en contacto con el agua. Seguían vigentes las mallas y trajes de dos piezas, con o sin tirantes.
Models sunbathing, wearing latest beach fashions.

1960
Aparece el bikini. El ingeniero francés Louis Reard diseñó el modelo en 1946, pero no fue sino hasta los 60 que ya se pudo conseguir en todas partes. El nombre nació del atolón de Bikini que los Estados Unidos había detonado, como anticipación al impacto que tendría.

Brigitte Bardot
La actriz y cantante francesa, ícono de la época, popularizó el bikini fuera de las pantallas, al utilizarlo en las playas de Cannes y Saint-Tropez.
1970
Los bikinis se hicieron en diversos estampados cada vez más coloridos.
1980
A partir de esta década y la siguiente, todo se trataba de mostrar los muslos y de crear la ilusión de piernas larguísimas. Los concursos de bikini de Hawaiian Tropic marcaban tendencia.

1990
Las mallas tuvieron un resurgir con la serie Baywatch. Pamela Anderson y Carmen Electra fueron dos de las estrellas del programa de televisión que lo promovieron.
2000
Tops triangulares y estampas permiten a las mujeres individualizar aun más sus outfits.
2010
Taylor Swift trae de regreso los modelos de los años 50. ¿Quién diría que 10 años después, todo se trataría de la nostalgia?
Hoy
Es tanta la variedad que es posible elegir desde modelos vintage hasta los más sporty. Todo está permitido (de una, dos o tres piezas) a la hora de elegir los que más gusten y más cómodos se sientan.