El canal GEN inició una campaña para llamar a todos a la preservación de este recurso vital. #SomosAgua alberga desde documentales cortos sobre las comunidades y su relación con el agua, hasta un videoclip distópico a lo Mad Max.
Texto: Jazmín Gómez Fleitas
Fotografía: Victor Gayoso/ Carlos Juri
No somos conscientes. Nuestro país es rico hidrográficamente y está fuera de las zonas de riesgo de escasez, pero eso no significa que estemos exentos de dañar el agua. Factores como la falta de políticas de cuidado y distribución, además de la poca educación en consumo responsable, inciden en ello. Por eso, el canal GEN decidió que su campaña de verano debía estar enfocada en el agua, a través de cápsulas informativas e historias relacionadas a las problemáticas de contaminación así como de la preservación.
La campaña inició en enero y va hasta marzo. Al contenido se accede a través de las redes sociales y el canal. ¿El mensaje que quieren que resuene al ver cada uno de los materiales? Que aún estamos a tiempo de cambiar el curso. El agua es nuestro recurso más preciado como país, con dos hidroeléctricas y el Acuífero Guaraní (una de las mayores reservas de agua dulce en el planeta).
En recientes estimaciones económicas, la revista Forbes señaló que el agua será el petróleo del siglo XXI. De hecho, en el 2017, Ciudad del Cabo anunciaba que en el 2018 llegaría a su Día Cero, el día sin agua. Pero gracias a medidas tomadas —entre ellas, la limitación del consumo de sus más de cuatro millones de habitantes a 50 litros por día— evitaron que ese día llegue.
Aún así, los científicos advierten que para el 2030, otras capitales del mundo como Tokio, San Paulo, Yakarta, Londres, Estambul o Ciudad de México podrían enfrentar su Día Cero. Más aún ahora que el cambio climático hace más extremos algunos eventos naturales, como por ejemplo, la sequía.
La producción del video Acuífero Guaraní / Sequía Guaraní
Uno de los mayores desafíos para el equipo de GEN fue realizar el videoclip distópico que forma parte de la campaña y el cual suena al ritmo de El culto casero. El guion de Mario González Martí cayó bajo la dirección de José Maldonado. “Fue una mezcla de emoción y mucho miedo. Me encantan las películas distópicas y crecí teniendo ídolos como Blade Runner y Mad Max, pero nunca pensé que tendría la oportunidad de dirigir un video así”, relata emocionado el director.
Fueron 28 horas de rodaje, divididos en dos fines de semana debido a las inclemencias del tiempo; el primer fin de semana se vino un diluvio que no les permitió seguir. “Lo simpático de la anécdota es que sólo llovía en unas manzanas alrededor de nuestra locación, el resto de la ciudad tenía sol, parecía un chiste”, acota Maldonado.
En la grabación estuvieron involucradas alrededor de 30 personas, desde mecánicos para las escenas de autos hasta un doble de acción para una escena de motocicleta —que finalmente no quedó en el video—, así como también en todo lo que implicó el arte, el vestuario y el maquillaje.
“Desde la dirección de arte lo que hicimos en conjunto fue bajar a tierra lo que el director tenía en mente, proponer algunas cosas y ultimar detalles. La verdad que Joe, como director, tenía muy clara la estética que quería mantener. Y eso facilita un montón el trabajo”, explica la directora de arte Amalia Rivas Bigordá.
Para José, mejor conocido como Joe, la experiencia fue como estar dentro de una película. “No soy muy fanático de las películas de acción, pero cuando arrancaron los vehículos y se dio la persecución, se sintió que el mundo que estábamos retratando cobraba vida y que realmente estábamos en medio de un Paraguay post-apocalíptico. A veces dejaba de mirar el monitor y por unos segundos me ponía a apreciar lo que estaba sucediendo, todos los actores en sus personajes haciendo una historia alrededor mío”, recuerda.
El desafío principal con el que se encontró el equipo fue el tiempo. “Creo que en estos casos, el tiempo siempre es el factor clave; teníamos los días justos para trabajar. Y eso te exige trabajar con mayor precisión. Tuvimos dos reuniones previas, y me tocó trabajar con chicos espectaculares, quienes se encargaron de conseguir todo lo necesario para armar las piezas en dos días. El día previo montamos el auto de la protagonista, con todos los detalles, tuneamos las armas para que se vieran con la estética distópica. Y los días de rodaje se ajustaron los detalles”, comenta Amalia.
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Además, Joe reflexiona: “Me encantaría que se siga apostando por este tipo de materiales. También que a pesar de que es muy divertido filmar una ficción así, no creo que sea divertido vivirla. Deberíamos tomar consciencia sobre el uso y cuidado de nuestros recursos naturales, principalmente a un nivel macro. Las personas pueden hacer su parte utilizando conscientemente el agua, pero las grandes compañías, que son las principales responsables de la situación actual de nuestro planeta, deben entender que si no cambiamos muchas cosas, va a dejar de ser una ficción un mundo sin agua para beber”.