Texto: Jazmín Gómez Fleitas
Fotos: Nath Planás
Cuatro entrevistados nos cuentan cómo los libros permean su vida, sus profesiones, su identidad. Porque sí es posible encontrar el camino de regreso a los libros en medio tantas actividades, notificaciones e hiperconectividad.
Para muchas personas se hace difícil encontrar tiempo para la lectura habiendo tantos distractores: una agenda cada vez más apretada de actividades (laborales y/o sociales), las constantes notificaciones en el smartphone (mensajería instántanea, redes sociales, mails, etc.), todo ello sumado a las plataformas de contenido on demand (Netflix, etc.). Los tiempos que vivimos son acelerados y cargados, así que ¿hay tiempo para leer?
Para Stefanie Lange, ex-nutricionista que vivió durante algunos años en Estados Unidos y convertida a librera desde el 2017 con Literato, “un lector nunca se va dejar seducir por otras variantes”. Porque explica que tanto para ella, como para los lectores que se acercan a Literato, es una relación personal difícil de reemplazarla, la de un lector y el libro.
Stefanie Lange, propietaria de la librería Literato.
En su caso, el libro que marcó un antes y después en su vida lectora fue La ladrona de libros de Markus Zusak. “Ese libro me hizo ser lectora en verdad y no salí nunca más de ese género, la ficción histórica. En la librería, trato de tener un abánico de lo más variado (clásico, más vendidos, los que estrenan en el cine, etc), pero cuando llega una novedad de novela histórica paro todo para descubrirlo”.
Para Eduardo Barreto, diseñador gráfico, docente y escritor; todo empezó a muy temprana edad. “Creo que los libros que nos marcan tienen que ver con los momentos de la vida. De niño, para mí fue Perrito de Mario Halley Mora. Uno de los libros que me acercó mi mamá y me conectó a la literatura. De grande fue Agua viva de Clarice Lispector. Fue así como un libro revelador para mí y en donde ella juega con los límites del lenguaje. De hecho, muchos críticos dicen que ella dio varios pasos más allá de Kafka”.
Eduardo Barreto, diseñar gráfico, docente y poeta.
Se decidió por la carrera de Diseño Gráfico porque de chico también le encantaba dibujar, sin embargo, su vocación lectora se entrelazó con ello. “El diseño me llevó a diseñar libros, y gracias al diseño, me aferré más a los libros, porque para entender lo que uno va diseñar o sintetizar (en una portada) tiene que leer el libro. El trabajo te conecta aun más, porque haces exploraciones visuales en cuanto a portadas, tipografía, formato, soporte (ahora hay un montón de tipos de papeles, barnices, ilustradores, etc.)”.
Y desde hace 10 años atrás, se sumo la escritura. El año pasado se animó a lanzar su primer libro de poesías. Así que, ¿cómo aparta tiempo para leer? “Apago la tele, me desconecto del wifi. Leo antes de dormir y aprovecho las horas largas en el bus. Me gustaría que se recupere ese momento, porque la lectura es un momento de encontrarse consigo mismo. El texto es un puente, los libros son lugares de encuentro”.
Para Patricia Camp, escritora, editora, coordinadora editorial y abogada; hubo un libro que delimitó un antes y un después en su vida: La metamorfosis de Kafka. “Recuerdo que encontré ese libro en la biblioteca de mi abuelo. Salía del colegio y le esperaba allí a mi mamá para almorzar. Y ese momento se me quedó grabado, recuerdo cómo era el día, lo que estaba haciendo. Fue un momento en el que decidí, aunque ya escribía antes jugando, que si eso se puede hacer escribiendo (por el libro de Kafka), eso era lo que quería hacer”.
Patricia Camp, escritora, editora, coordinadora editorial y abogada.
Y aunque siguió Derecho, su vocación encontró el camino, porque terminó trabajando en una editorial jurídica. “No sólo aprendí mucho del proceso de hacer libros, también fui editora. Entonces seguí en contacto. Siempre me gustó leer. Cuanto tenía 12 me regalaron una computadora para hacer las tareas, y yo le encontré otro uso, escribir. Al leer ese libro de Kafka, recozco lo importante de la escritura. De cómo un autor puede tocar la vida de los demás con sus libros”.
¿La literatura se entrelaza en su día a día? “La literatura se entrelaza con la vida, con lo que sos, con tu identidad. Entonces, más allá de que el trabajo te consuma mucho tiempo (como en mi caso) eso siempre está en vos. Los libros te van a llamar. Vas a encontrar eso que te satisface aunque disfutes de videojuegos, series o películas, como me pasa”.
Para Norma Flores Allende, comunicadora y escritora, de niña sus padres le acercaron a libros infantiles y a enciclopedias, los cuales le despertaron la curiosidad para buscar más a medida que iba creciendo. “Creo que no fue sólo un libro, fue una experiencia que se fue dando de manera paulatina”.
Norma Flores Allende, comunicadora, escritora.
¿Por qué es importante apartar un tiempo de lectura actualmente? “Encontrar un libro que te guste representa un tiempo valioso de encuentro con uno mismo y con otras personas también, porque es una manera poderosa de empatizar con las personas. Es una manera de higiene mental (dependiendo de la lectura que se escoja), pero además es un tiempo que nos hace descansar de la hiperconectividad y que nos hace pensar de una manera más concentrada, más profunda, más relajante también, y que creo que es un hábito importante de sostener en estos tiempos”.
Sí leías, en algún momento lo vas a extrañar. Me pasa y lo vivo constantemente. Así como a Stefanie, Eduardo, Patricia o Norma, volves a ese amor una y otra vez, porque nada te llena de la misma forma. Si encontrás otros pasatiempos, son variantes que se disfrutan igual pero no de la misma manera. Si no lo hacías, date la oportunidad de conocer esa relación personal, ese momento donde te abstraes de todo lo que está alrededor tuyo y te sumergís en esa suspensión temporal donde sólo estás vos y la historia.